jueves, 2 de febrero de 2012

El cometa...


... fué así que un día, ebria de deseo, quiso que el fuera un cometa en su vida. Ella, una estrella fugaz en la suya. Dos en una misma órbita con un punto de encuentro...Una gran colisión. Todo dentro de un paréntesis en medio de sus universos. Sin antes ni después, sin preguntas, sin sentencia...

Ofrezco un amor difícil...


Ofrezco un amor difícil

que un amor fácil es mentira,

como algún cobarde un día dijera.....

claudico porque no eres mía

...y realmente no lo era.

Y tú nunca pudiste verme...


Ya sé que tú nunca pudiste verme. Tan escondida estaba entre mis tempestades de angustias vanas, hilvanando las debilidades para desenterrar mis tesoros escondidos en las orillas del fracaso y lanzándole miradas desafiantes al sol con los ojos cerrados (pero abiertos al eclipse de mis memorias) que tú nunca pudiste verme. Ni yo te veía tampoco entre tanto agobio de mi misma. Excavando donde no estabas tú, sino donde los delirios de mis sombras en el claustro de la muerte, desde donde resucitó un espectro fingiendo tu imagen, al que invocaba ciega, pero no engañada, porque sabía que tú no podías amarme.
Y tan escondida estaba bajo la falda de mi melancolía, que aunque no te amaba al principio, de pretender tanto hacerlo, te infiltraste por alguna de las heridas que me dejó el pasado, apropiándote de aquel espectro anónimo, que ahora lleva tu nombre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Inocencia...


Un día me despedí de la inocencia para emprender un nuevo destino. Pero después de andar un buen trecho me encontré en otra encrucijada, y al mirar atrás, con un suspiro de nostalgia, me di cuenta de cuan inocente he sido hasta el minuto pasado. La inocencia no se pierde de sola una vez… La vamos dejando caer con cada tropiezo en el camino… Acaso como un rastro, porque tal vez algún día tendremos que regresar sobre nuestros pasos.

El amor...


El amor… cruel asesino serial, victimario sociópata, oportunista... siempre con un mismo modus operandi disfrazado con debilidades... acechando en el próximo paso, al doblar la próxima esquina... cavilante y silencioso tras el segundero del reloj milenario del tiempo ...vestido con la destellante promesa de una estrella fugaz.

Tengo que dejarte ir...



Hoy tengo que dejarte ir,

con un dolor oculto,

que apuñala mi sonrisa.


Debo cerrarle los ojos a mi alma

Y permitirle descansar en paz.


Hacerle un corte al corazón

para que sangre su pena,

y guardar los sueños

en mi caja de pandora

donde sé que no debo mirar,


hoy tengo que mutilar mis manos

para que no revelen

las secretas razones,


ahogar las palabras en el viento,

condenar al pensamiento...


Hoy es el dia que te entierro,

te lloro, muero y te dejo ir .

Heme aquí...


Heme aquí...

Arrojada en la premura de amarte,


quemándome a fuego lento

en una espiral de anhelos sin sentido,

arañando paredes...

necesitándote...


Insomne por este dulce martirio

que atormenta mi razón,


donde el sueño de mi alma

se derrite entre piel y ganas

alucinando tanta lujuria.


Con el calor húmedo de tu cuerpo...

Con la promesa pecaminosa de tus besos...


y solo me queda ahogar mis deseos

en la tibieza de otros cuerpos,

entre la ciega disponibilidad

de otros besos amantes

que alienten mi desasosiego.


Mientras el alma me abandona...

en la divina locura de pensarte.